La Virgen María la primera Cristiana

María la primera en aceptar a Jesús  como su Señor y Salvador

"Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador"

Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces: –Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? 

Lucas 1

28 El ángel entró donde estaba María y le dijo: –Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo. 29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué significaba tal saludo. 30 El ángel le dijo: –No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor.31 Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús.32 El será grande, será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la descendencia de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin. 34 María dijo al ángel: –¿Cómo será esto, pues no tengo relaciones con ningún hombre? 35  El ángel le contestó: –El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será santo y se llamará Hijo de Dios. 36 Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril; 37 porque para Dios nada hay imposible. 38 María dijo: –Aquí está la esclava del Señor, que me suceda como tú dices. Y el ángel la dejó. 39 Por aquellos días, María se puso en camino y fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá. 40 Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno. Entonces Isabel, llena del Espíritu Santo, 42 exclamó a grandes voces: –Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. 43 Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Porque en cuanto oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. 46 Entonces María dijo: 47 Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, 48 porque ha mirado la humildad de su sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, 49 porque ha hecho en mí cosas grandes el Poderoso. Su nombre es santo, 50 y su misericordia es eterna con aquellos que le honran.

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