Testimonio del Padre Verlinde

El peligro de la práctica de la meditación trascendental, el Yoga, el esoterismo y las curaciones con terapias energéticas

Antes de ser sacerdote católico, el Padre José María Verlinde, siendo un joven de 20 años, con una gran necesidad de conocer a Dios, erróneamente decide  practicar la meditación trascendental, llevado por la promesa de experimentar estados superiores de conciencia que llevan a una realización plena.

Ahí descubre que para el budismo, Dios es un divino inmanente, impersonal, en el que me sumerjo y en el que fundo mi yo personal.
No hay más sujeto alguno, no hay más sufrimiento posible, porque ya no hay un yo. No hay sufrimiento y no hay amor. El amor es una ilusión que debe eliminarse.

Desaparece el yo y entonces el amor y el odio deben desaparecer-
El amor no es una persona sino una gran energía en el que el hombre puede sumergirse.

Por otra parte, en el cristianismo experimentó otra cosa: La experiencia de ser amado por una Persona, Dios mismo, se establece una relación con Otro que me ama y a quien yo decido amar.

Se necesitan dos para el amor y es el amor la relación perfecta entre dos personas que eligen libremente acogerse mutuamente y ahí uno se encuentra con un lenguaje nuevo en el que hay un encuentro con un Padre que ama con un amor infinito.

En cualquier acto en el que el hombre busca a Dios, está el Espíritu Santo presente.

De pronto, le visita un médico naturista que le pregunta ¿Es usted cristiano? y en ese momento tiene una revelación de Jesús que le dice “Hijo mío,
hasta cuándo me vas hacer esperarte” y a partir de de ese momento decidió que abandonaría al Gurú en la India y regresa a Bélgica con sólo una maleta con ropa y sus papeles. Ya no tenía nada pero en realidad lo tenía Todo, por fin, había hallado a Aquél que había ido a buscar hasta el otro lado del mundo y es ese Jesús que le hace vibrar el corazón y da sentido actualmente a su vida.

En Europa hace contacto, en lugar de con la Iglesia, con un grupo esotérico autodenomiinado cristiano que se apoyaba en el evangelio, únicamente, en el que hablaban de energía y de reencarnación. Luego en ese grupo dieron un giro al ocultismo, practicando terapias energéticas, manipulando energías ocultas para curar. Ahí se hizo amigo de un medico naturista y se practicó como Medium que curaba con efectos espectaculares, incluso a distancia. Luego vio que lo único que lograba era hacer desaparecer el síntoma de las enfermedades por un tiempo y que luego regresaban los síntomas de la enfremedad. Hacer esto implicaba un trabajo con entidades ocultas, lo cual es sumamente peligroso.

En una ocasión en la que estaba orando frente al santísimo sacramento de la eucaristía, esas Entidades se manifestaron llamándolo por su nombre y blasfemando en contra de Nuestro Señor Jesucristo, en ese instante se dio cuenta de que había sido engañado y abandonó toda práctica de ese tipo de “sanación”.

Finalmente fue liberado de esas influencias por el poder de Jesús en el seno de la Iglesia y respondió al llamado a ser sacerdote, incorporándose a la vida monástica, después de 10 años de preparación.

Es autor del libro: “La experiencia prohibida: del Ashram a un monasterio”

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