Padre nuestro, Padre de todos

Padre nuestro,
Padre de todos,
líbrame del orgullo
de estar solo.

No vengo ni busco la soledad
cuando vengo a la oración,
pues sé que, estando contigo,
con mis hermanos estoy;
y sé que, estando con ellos,
tú estás en medio, Señor.

No he venido a refugiarme
dentro de tu torreón,
como quien huye a un exilio
de aristocracia interior.
Pues vine huyendo del ruido,
pero de los hombres no.

Allí donde va un cristiano
no hay soledad, sino amor,
pues lleva a toda la Iglesia
dentro de su corazón.
Y dice siempre “nosotros”,
incluso si dice “yo”.

Es un himno de la Liturgia de las Horas.

La liturgia de las horas ¿qué es?

El Oficio Divino o la liturgia de las horas, es una oración estructurada que realiza la Iglesia.

En esta oración se rezan himnos, antífonas, salmos,
etc. . Pero la mayoría está extraída de la Biblia.
De tal forma que al leerlas, meditarlas, y dirigirlas
a Dios estamos usando las mismas palabras con las que
Él nos ha hablado. Y esperamos, que al repetirlas, las
reconozca y nos atienda. Al mismo tiempo le escuchamos
y nos acercamos al Misterio de Dios.
” a Dios hablamos cuando oramos, a Dios
escuchamos cuando leemos sus palabras ”
San Ambrosio.

Consulta aquí la liturgia de las horas sincronizada para el día de hoy:
http://www.liturgiadelashoras.com.ar/sync/index.htm

oficio divino

Es una oración que expresa el tiempo de Dios.
Recordamos que el tiempo es de Dios. Que lo aguardamos;
A Él consagramos nuestros actos, mostramos nuestras miserias,
ponemos nuestra esperanza …

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Tu Dios que te hace su apóstol

¡Cuánto he esperado este momento, para decirte y hacerte sentir que eres para mí un instrumento tan valioso y tan necesario que no he resistido mi impulso de acercarme a ti, inundándote, en esta explosión de luz, de mi presencia que como un tatuaje intenso jamás podrás arrancar de ti!

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Tarde te amé – San Agustín

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí y yo afuera, y  por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre las cosas hermosas por ti creadas. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti todas las cosas, aunque si no estuviesen en ti, nada serían. Me llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y pusiste en fuga mi ceguera; exhalaste tu perfume, y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed ; me tocaste, y me abrazo en tu Paz.

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Cántico de las criaturas – San Francisco de Asis

Cántico de las criaturas

San Francisco de Asís

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te corresponden
y ningún hombre es digno de pronunciar tu nombre.

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Ustedes ¿quién dicen que soy yo?

Mateo 16, 15-18

15. Jesús les preguntó: «Y según ustedes, ¿quién soy yo?»

16. Simón Pedro contestó: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.

17.Jesús le dijo: «Dichoso tu, Simón hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún mortal, sino mi Padre que está en los Cielos.»

18. «Yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y el poder de la muerte no podrá con ella.»

Me dices Señor en este pasaje que tu estás vivo entre nosotros y que has venido no para juzgarme sino para salvarme, para romper toda cadena que me impida ser libre y feliz en tu presencia.

Gracias por tu promesa de la victoria de tu Iglesia sobre la muerte, enséñame a amar a tus sacerdotes y religiosas y a todo tu pueblo santo que te alaba y te bendice con un corazón que te reconoce como el Rey de la Vida.

Video: El Rey de mi Vida

Plenitud de gozo en tu presencia

Salmo 16, 11

Me enseñarás el camino de la vida, plenitud de gozo en tu presencia, alegría perpetua a tu derecha.

Mi corazón canta con alegría perpetua porque me has regalado el privilegio de conocerte.

Conozco tu Amor y conozco tu Liberación y mi alma se llena de gozo, por eso te busco de noche y de mañana, pues nada se compara con escucahar tu Voz

Creo en ti, espero en ti y te amo con todo mi corazón

Hoy  el sacerdote en misa consagraba el pan y al finalizar pronunciaba estas palabras invitándonos a todos a repetirlas: Creo en ti, espero en ti y te amo con todo mi corazón, de pronto pensé ¿Cómo puedo asegurarle eso a Dios?, desde luego ese es mi deseo más grande pero no siempre puedo y entonces entendí que al escuchar esas palabras era Jesús en la eucaristía el que me lo estaba diciendo a mí y a todos los que estábamos en la asamblea, El si puede decírmelo con toda seguridad como lo ha hecho a lo largo de toda mi vida : Creo en ti, Espero en ti y te Amo con todo mi corazón.

Gracias mi buen Jesús porque eres bueno y tu misericordia es infinita, permite que pueda responder a ese Amor amando a mis hermanos como tú me amas, como siempre me has insistido y como me has enseñado a hacerlo.

Bendito y alabado seas por siempre.